jueves, 9 de diciembre de 2010

Ajedrez a ciegas.

El ajedrez a ciegas es una variante del ajedrez en la cual uno o más jugadores juegan sin mirar las piezas que están en el tablero, normalmente se practica con los ojos vendados. El jugador debe de hacer los movimientos con la ayuda de un asistente que deberá mover las piezas en el tablero.


El ajedrez a ciegas se desarrolló originalmente como una manera de ayudar a la gente a mover sus manos con precisión sin el uso de la vista. En la India pre-medieval donde fue más desarrollado, al jugador que practicaba el ajedrez a ciegas se le permitía sentir todas las piezas en el tablero para así establecer una imagen visual en su mente antes de hacer su movimiento.

Por el año 700, Bin Jubair (665-714), se vuelve famoso al convertirse en el primer jugador de ajedrez a ciegas que le da la espalda al tablero y que juega sin ningún conocimiento directo del contenido del tablero, dejando que un asistente haga sus movimientos por él.

Con el tiempo el jugar al ajedrez a ciegas se convirtió en una práctica habitual entre los grandes maestros, ya que era enormemente beneficioso para mejorar su capacidad de concentración y para visualizar las jugadas. Así, el ajedrez a ciegas les servía como modo de entrenamiento.
 

Pero es más, durante un tiempo algunos grandes maestros realizaban simultáneas de ajedrez en las que un sólo jugador con los ojos vendados se enfrentaba a una serie de adversarios. No obstante, este tipo de exhibiciones también poco a poco fue remitiendo porque el agotamiento que produce requiere varias semanas de reposo absoluto anterior y posterior al evento.

Incluso diría más, el ajedrez a ciegas es absolutamente magnífico no sólo para los jugadores de ajedrez, ya que cualquier persona que trabaja o estudia con materias de tópicos intangibles se pueden beneficiar inmensamente practicando el ajedrez a ciegas.  Ingenieros y científicos en particular podrían encontrar que el jugar al ajedrez a ciegas aumenta su habilidad de entender algunos de los procesos de los que ellos trabajan y estudian simplemente porque estan ejercitando esa capacidad de sus mentes.



Grandes Maestros y Ajedrez a ciegas.

Quiero destacar aquí a tres grandes ajedrecistas, que haciendo caso omiso a los consejos, que hacían conveniente, no jugar frente a un gran número de adversarios por el enorme esfuerzo que suponía, se lanzaban a la aventura.

El primero de ellos es Pillsbury.
Pillsbury fue un gran jugador a la ciega, algo que le hizo muy popular entre los aficionados. Batió todos los records de la época en cuanto al número de partidas en unas simultaneas, dejando la marca de Zukertort, que era de 16 partidas, en un total de 20 partidas. Hay que destacar que los rivales a los que se enfrentó el estadounidense eran más fuertes que los que tuvo su antecesor, en total obtuvo 14 victorias, 5 tablas y sólo una derrota.
En 1902 batió su propio record al jugar contra 21 rivales, durante el torneo de Hannover. Los rivales fueron jugadores que participaron en el torneo, por lo que muchos de ellos eran maestros. De hecho las apuestas vaticinaban que perdería todas las partidas, pero sorprendió a todos siendo derrotado sólo en 7, ganando 3 y consiguiendo tablas en las 11 restantes.
En 1903 volvió a superar su record y lo hizo sumando un rival más (22), esta vez en Moscú contra rivales algo inferiores a los otros records. En esta ocasión obtuvo 17 triunfos, 4 tablas y una derrota.
Y lo que era aún más impresionante, parecía que su capacidad y su memoria fotográfica no tenía límite. Después de las simultaneas era capaz de recordar las jugadas de todas las partidas que acababa de disputar, y era capaz de maravillar al público dando sesiones donde jugaba a la vez 16 partidas de ajedrez a la ciega, varias partidas de damas a la ciega y una mano de whist. Además de todo esto ponía a prueba su memoria con otro reto, al principio de la sesión se le daba una lista de 30 palabras complicadas y al final de la sesión tenía que recitarlas sin error. Una de estas exhibiciones la dio en La Habana en 1899, uno de los espectadores era un niño llamado José Raúl... de apellido Capablanca. El niño se quedó prendado por lo que vio allí y desde entonces no tuvo ojos más que para el ajedrez (esta es una historia que contó el mismo Capablanca).

El segundo de ellos es Miguel Najdorf.

Najdorf dando una simultánea en Rosario (Argentina)
Miguel Najdorf fue durante muchos años uno de los diez mejores ajedrecistas del mundo, además de estar considerado, junto a Reshevsky y Gligoric, como uno de los mejores jugadores de Occidente. Tenía gran habilidad para las partidas rápidas y a ciegas, tanto que en 1947 superó la plusmarca mundial de partidas simultáneas a ciegas, al jugar 45 en Brasil. Su estilo de juego era agresivo, amante de los sacrificios, y su nombre estará siempre unido a una de las más populares variantes de la defensa siciliana.

Y el tercero de ellos, y que tiene el record es Janos Flesh.
El húngaro Janos Flesh realizó una simultánea en 1960 con 52 partidas obteniendo un balance final bastante positivo